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Henchidos por la conquista celeste de Ámsterdam
de julio de 1928, un grupo de amigos comenzó
a vislumbrar la posibilidad de formar un
equipo de fútbol.-
La muchachada que trabajaba en el Banco República
vivía en el hotel del “gallego” Ambrosio
García (esquina suroeste de 18 de julio y
Santana), allí solían reunirse con sus
amistades con la mera excusa de compartir el
mate amargo.-
La tertulia de los inquilinos se agiornaba con
varios visitantes, entre tantos las crónicas
de entonces recogen nombres como el del “Rústico”
Corales, Pargas, Figueredo, Romeo Baquero y
Jorge Lavalleja Cruzado, quien con sus escasos
doce años se sumaba al grupo en calidad de
“cebador de mate”.
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